El rendimiento no depende de una sola variable.
La mejora sucede en las intersecciones.
Como los ladrillos en una pared: solos no bastan, lo que hay entre medio lo cambia todo.
Con los mismos materiales puedes construir una casa o una escultura.
La clave está en cómo se conectan las piezas.
Cuando esto lo aplicamos a personas, procesos y estrategias, surgen proyectos inimaginables.
Ahí centro mi trabajo.